jueves, 30 de julio de 2009

[ El tiempo que muera ]

El tiempo quiero que muera
junto al nombre de las cosas.
Agonizantes se retuerzan los vestigios
del límite que impuso
a nuestra involuntaria existencia.
Entrelazar las miradas y ese suspiro
a las gotas que descarte el placer infinito
cuando la noche y la ciudad
viajen en constante movimiento.

Entre personas que se eviten
mezclarse así, en explosión continua
como colores que crea el universo
al burlarse del horizonte
en un manifiesto de pura calma.
No caminar sin sonidos y sin penas
no mirar hacia dónde ni de dónde
y que la pérfida piel que nos distingue
se queme y muera como muere el hombre.

En lo fugaz de mis pasos
hallar lo extrañamente duradero.
Los rostros que palidecen
borran las identidades confusas
como se desdibuja el esquema
en las ajadas baldozas perdidas
y brota el hilo que marcó su escencia.
¡Que muera el tiempo y
que muera el nombre!
Desvanecer y ser los otros.




(( unos versos por la igualdad ))



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